Posteado por: eduardokilmister | 14 septiembre, 2010

Las Harpias

No incinerar, decia la etiqueta de ese bidon. El lo sabia, no era la primera vez que lo veia. Y no seria la ultima vez. Tomo el bidon de nafta, se acerco al auto y lo metio en el baul. Saco el coche del garage. Llamo a los chicos. Subieron, y se fueron. El lo habia planeado bien. Habia dejado a los chicos, su unico obstaculo verdadero, en el cine, viendo esa pelicula que tanto les gustaba. El, por su lado, la detestaba. Al igual que detestaba tener que quedarse solo los fines de semana en su casa, sabiendo que alla afuera habia padres felices con sus hijos en alguna plaza o parque. Y ver esa sonrisa inocente a la vuelta a casa, cuando se despedian de “mami y la tia” . Y detestaba tambien ver la sonrisa esa extinguirse, no bien llegaban a casa, porque ahi los lujos y los caprichos caros, brillantes, ricos y divertidos, se acababan. El les podia proveer del techo, comida, diversiones, ropa, que necesitaban. No las que querian. Su vida era mas austera, y si bien vivian dignamente, no se comparaba con los brillos y las diversiones de la vida “ricachona y mimada” que tenian los fines de semana, con “mami y la tia”. Detestaba las sonrisas y complicidades nada inocentes de su ex mujer y su hermana, la hiena de 90 kilos esa. Detestaba los “secretitos” de esas harpias -siempre tenian un secretito para “sus bebes”, que obviamente no debian contarle al papi, osea, el- y como estos terminaban siempre en casa en pequeñas peleas domesticas o preguntas y declaraciones insidiosas que lo atormentaban con frases como “mama nos lleva siempre al cine, se ve que nos quiere mas que vos”, “La tia genial que siempre nos compra lo que le pedimos” o “mami y la tia tienen un esto, o lo otro, mas lindo que el nuestro, no se vale!”. El les explicaba que el cariño no pasaba por ese lado, pero solo recibia de respuesta un “¡que mala onda que sos!” o de vez en cuando algun “¡que tonto! ¡no digas mas esa pavada!”. Cachetazo, a la cama, y el llanto de la mas grande a su hermano mas chico diciendo “Nos castiga porque sabe que tenemos razon y no le gusta”. A decir verdad, el tambien se sentia como un idiota muchas veces, ¿pero que podia hacer?. Y detestaba tambien las llamadas de su ex mujer a las 4 am diciendo que ya no lo queria, y las extorsiones y chantajes de esa hiena, su ex cuñada. Y lo que mas detestaba, era ese dia, hace 4 años atras, donde, buscando un rato de futbol (se jugaba Argentina-Alemania) y cervezas, cayo a lo de su mejor amigo, y se encontro con su mujer sin ropa en el sillon, su amigo con cara de susto, y la frase final: Mi amor, lo nuestro termino. Aah, dejame decirte una cosa: El es mejor que vos”. Nunca se olvido de esa frase, ni de ese infierno de 4 años, de hecho pensaba en eso cuando el coche se estaciono en la parte trasera de la casa, mientras sacaba el bidon del baul y lo vaciaba en el living, gracias a que el destino quiso que esa ventana que daba al patio quedara abierta. Pensaba por ultima vez en eso cuando dejo caer ese Zippo encendido por la ventana. El fuego crecio, y avanzo por el alfombrado grueso y humedecido de combustible. Se lamento por el Zippo, era lo ultimo que le quedaba de su padre, bueno, eso y la herencia, que ahora era el primer piso de la casa.  Se sintio mal por un instante, pero se alegro al pensar que la pesadilla terminaba. “Aqui huele a frituras, debe ser la grasa”, penso risueño. No le causo mucha gracia recordarlo despues, pero por algun motivo en ese momento le parecio chistoso. Lo hecho, hecho esta, y ahora debia continuar. Afortunadamente gracias a unos contactos laborales, habia sido promovido a la Telefonica do Brasil, en Recife. Con eso justificaba el cambio de domicilio, y ademas le vendrian bien nuevos aires (aunque, despues de todo, extrañaria Buenos Aires). ¿Que les diria a los chicos? En cuanto a la mudanza, no necesitaba mentir. En cuanto al funesto destino de su madre y su tia, “Tuvieron un accidente” o simplemente “Se fueron de viaje”. Eso le daria algo de tiempo para planear una mentira mejor. Al dia siguiente tomaron el avion a Recife. Leyo en el diario “Macabro hallazgo en una casa de Caballito”. Segun la noticia, los vecinos notaron una casa incendiandose y enseguida llamaron a los bomberos, que pese a la celeridad con que asistieron, nada podian hacer. Los cuerpos, calcinados, eran irreconocibles, no habia pistas ni sospechosos. Horas despues, cuando el avion despegaba del aeropuerto de Sao Paulo, donde habia realizado una escala, el aun pensaba, con satisfaccion, en lo bien que habia salido todo: “Los chicos estaban en el cine, era las 16:30, cuando todos dormian siesta o miraban la TV, toda la familia que tenian eran esas dos harpias, los chicos, el, y nadie mas. El resto estaban 2 metros bajo tierra. Amistades, pocas; conocidos, menos. Todo daba para ser uno de esos casos que nunca se resuelven”. Respiro aliviado. El avion, descendia sobre la pista del aeropuerto de Recife.

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